Aunque sea poco habitual, hay una buena noticia en términos de biodiversidad: se trata de la restauración de la población del atún rojo del Atlántico (Thunnus thynnus) en el Atlántico Oriental y en el Mediterráneo.

Esta especie se caracteriza por ser muy tierna al paladar y, por lo tanto, muy apreciada en algunos mercados, como el japonés, el cual consume alrededor del 80% de la producción mundial.

Debido a una elevada demanda en el mercado internacional, alentada por unas cuotas de control laxas y por la pesca ilegal masiva, la población de atún rojo experimentó un período dramático en la década del 2000: llegó a la alarmante cantidad de 150.000 toneladas, lo que significa una reducción a la mitad desde 1970, según los datos del Comité Científico de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico, el ICCAT.

Sin embargo, como hemos avanzado al principio, en 2013 la población de atún se recuperó de forma clara. Su biomasa alcanzó las 585.000 toneladas. A este ritmo y manteniendo las condiciones impuestas por el ICCAT, los científicos estimaron que el atún rojo del Atlántico podría alcanzar un nivel sostenible el año 2022.

¿Cuál fue la razón de su éxito?

Cuando las organizaciones medioambientales vieron las alarmantes cifras publicadas en el año 2000 se empezaron a movilizar, y se implantaron acciones de seguimiento riguroso y científico de la evolución de la población. Así mismo, el ICCAT impuso unos límites muy estrictos de cuotas de pesca a sus países miembros.

Se puso en marcha un programa de monitoreo y control para luchar contra la pesca ilegal. Desde entonces, cada lote de atún rojo tiene que ir acompañado de un documento de identidad, el cual es clave para luego poder venderlo y distribuirlo.

También se delimitó un tamaño mínimo del ejemplar pescado, algo que favoreció la reducción de la mortalidad de los ejemplares juveniles y una mejor tasa de reproducción de la especie en general.

Esta recuperación se inscribe en el contexto de una disminución relativa de la sobrepesca en el área europea, donde la proporción de poblaciones de peces sometidas a la sobrepesca ha disminuido, según datos de la Comisión Europea.
• en 2003 -> 94%
• en 2009 -> 63%
• en 2012 -> 41%

¿Qué pasará si cambian las medidas de protección?

EN 2007 por primera vez se relajaron un poco las estrictas medidas impuestas por el ICCAT. Pero en noviembre de 2014, a raíz de la recuperación continuada de la especie, se han tomado medidas que para algunas organizaciones medioambientales son demasiado permisivas, puesto que se aumentarán cada año un 20% las cuotas de pesca permitidas. Así, si en 2014 eran 13.500 toneladas, en 2017 serán 23.155.

Estas organizaciones de protección del medioambiente habrían preferido más cautela, pero no se muestran alarmistas, porque en 2016 se llevará a cabo otra evaluación de las cuotas.

Cabe añadir que, a pesar de todo, el atún del Atlántico es más suertudo que su homólogo del Pacífico y de las áreas del sur, donde habita el Atún Rojo del Sur (Thunnus maccoyii), clasificado como En Peligro Crítico de Extinción.

A modo de conclusión, queremos añadir la recomendación de EcoCook:

Por el bien de esta especia y para asegurar su supervivencia, se recomienda consumir con moderación (una vez al mes o muy de vez en cuando) el atún rojo. Y lo ideal sería esperar a que las cifras de biomasa se formalicen y a que el atún rojo del sur deje de ser considerada una especie en peligro crítico de extinción.
Une fois n’est pas coutume, une bonne nouvelle nous arrive en matière de protection de la biodiversité: il s’agit de celle du rétablissement de la population de Thon Rouge Atlantique (Thunnus thynnus) en Atlantique de l’Est et en Méditerranée.

Cette espèce à la chair tendre est très prisée, notamment par le marché japonais qui consomme près de 80% de la production. Celle-ci avait ainsi connu une période sombre dans les années 2000, conséquence de quotas trop laxistes et d’une pêche illégale massive.

En effet, selon le comité scientifique de la Commission Internationale pour la Conservation des Thonidés de l’Atlantique, l’ICCAT, la biomasse du stock reproducteur du thon rouge atlantique avait alors chuté à 150.000 tonnes, soit une diminution de moitié depuis les années 1970.

En 2013, cette biomasse est estimée à 585.000 tonnes. On constate un rétablissement net et rapide de la population. Au rythme où vont les choses, les scientifiques estiment qu’elle pourrait atteindre un niveau durable d’ici 2022.

La raison du succès?

Suite à la mobilisation des ONG environnementales, et à la mise en place d’un suivi scientifique rigoureux, l’ICCAT a su imposer des limites plus strictes à ses pays membres. Depuis 2007, les quotas (ou TAC) ont été fortement abaissés.

Tout un programme de suivi et de contrôle a également été mis en place pour lutter contre la pêche illégale: désormais chaque lot de thon rouge est accompagné d’un document d’identité, sésame incontournable à la vente et la distribution.

Enfin, une taille minimale de débarquement doit être respectée, impliquant la chute de la mortalité des spécimens juvéniles, et un meilleur taux de reproduction de l’espèce en général.

Ce rétablissement s’inscrit dans le contexte d’une diminution relative de la surpêche côté européen, où la part des stocks halieutiques soumis à une pêche excessive est passée de 94% en 2003, à 63% en 2009 et enfin 41% en 2012, selon la Commission Européenne.

En Novembre dernier, suite à cette amélioration, l’ICCAT a décidé de rehausser les quotas pour les prochaines années.

De 13.500 tonnes en 2014, les quotas augmenteront de près de 20% par an jusqu’à atteindre 23.155 tonnes en 2017. Cette annonce suscite une source d’inquiétude de la part associations environnementales qui auraient préféré plus de prudence. Elles ne se montrent pour autant pas alarmistes , puisqu’une nouvelle évaluation de ces quotas aura lieu en 2016.
Le thon d’Atlantique demeure plus chanceux que ses homologues du Pacifique et du Sud, notamment le Thon Rouge du Sud (Thunnus maccoyii), classé en danger critique d’extinction.

Même si les stocks de Thon de l’Atlantique se rétablissent, nous conseillons de le consommer avec parcimonie (une fois par semaine ou très ponctuellement) pour le plaisir de ce délice. Il serait encore mieux d’attendre que
– D’une part ces données se formalisent,
– Et d’autre part, que le Thon Rouge du Sud ne soit plus en danger critique d’extinction.

ATUNWe are sorry, but this text is only available in french at the moment. ATUN